Mollete llegó con Torrija, su compañera de vida. Ambos estaban abandonados en un pueblo de Málaga y una vecina los alimentó cada día hasta que pudimos hacernos cargo. Ella nos cuenta que se ponían muy felices al verla llegar cada dia para llevarles la comida.

Mollete y Torrija se aman: se miman, se lavan uno a otro y siempre están juntos. No sabemos qué vida tuvieron antes, pero desde que los conocemos no se despegan.
Si quieres ser su familia, escríbenos a adopcionesspa@gmail.com.